Dos explosiones en un lapso de dos días han dejado restos de vidrios rotos alrededor de un edificio en Rinkeby, generando miedo y estrés en la comunidad. Las reparaciones ya están en marcha, pero los residentes expresan su preocupación por su seguridad. Mageda Harba, una madre que vive en el área, comparte que su hijo mayor ya no se siente seguro y ha expresado su deseo de mudarse. La situación ha llevado a problemas para dormir y a una sensación general de inseguridad, especialmente entre los niños. Las explosiones han perturbado la tranquilidad de esta comunidad, generando un ambiente de incertidumbre y temor entre las familias que residen allí.
Fuente: Mitti