Los niños y niñas del barrio de Kungsholmen, en Estocolmo, han decidido plantar cara al cierre previsto de la piscina de Kronoberg. No se han quedado de brazos cruzados: han organizado exposiciones de arte reivindicativo y preparan una manifestación pública para hacer visible su rechazo a la medida.
Attilla Komlos, profesor de educación física en la zona, es uno de los adultos que lidera el malestar. Según explica, llevan semanas intentando que alguien les escuche. ‘Hemos contactado con políticos y también con la policía para coordinar la protesta, pero no recibimos respuesta de nadie’, lamenta Komlos, quien advierte que el cierre de este recinto podría tener consecuencias directas sobre la enseñanza de la natación en los colegios del barrio.
Kronobergsbadet es una instalación de referencia para las escuelas de Kungsholmen, que dependen de ella para impartir las clases obligatorias de natación. Sin alternativas cercanas disponibles, los docentes temen que muchos alumnos se queden sin aprender a nadar, una habilidad considerada esencial en Suecia.
Los propios estudiantes han tomado la iniciativa de expresar su descontento a través del arte, creando obras que reflejan su preocupación y que han sido expuestas públicamente. ‘Necesitamos nadar’, repiten con convicción. La movilización infantil ha generado cierta atención mediática, aunque por el momento sin traducirse en compromisos políticos concretos.
Fuente original: SVT Nyheter