A 90 metros por debajo de las aguas del Saltsjön, el brazo marino que rodea Estocolmo, se está excavando el punto más profundo de la futura red de metro de la capital sueca. Un dato que ilustra la magnitud de un proyecto que, kilómetro a kilómetro, está redibujando las entrañas de la ciudad.
Actualmente están en marcha las obras para construir 30 kilómetros de nuevas vías subterráneas y 19 estaciones repartidas por distintos puntos de la metrópolis. Se trata de una de las mayores apuestas en infraestructura que se han acometido en Suecia en las últimas décadas, tanto por su envergadura técnica como por la inversión que requiere.
El reto de perforar bajo una ciudad como Estocolmo, construida sobre roca, agua y siglos de historia urbana, implica soluciones de ingeniería complejas y un trabajo constante que se desarrolla lejos de la vista de los ciudadanos. Máquinas tuneladoras, explosiones controladas y equipos especializados trabajan a diario para abrir paso a lo que será el futuro del transporte colectivo en la región.
Cuando todas las líneas estén operativas, miles de viajeros podrán desplazarse por rutas que hoy no existen, aliviando la presión sobre una red que lleva años funcionando al límite de su capacidad.
Fuente original: SVT Nyheter