Un tramo ciclista ubicado entre las islas de Lilla Essingen y Stora Essingen, en Estocolmo, ha llamado la atención por sus dimensiones alarmantemente reducidas. Según las mediciones realizadas por el equipo de SVT sobre el terreno, el ancho del carril oscila entre los 40 y los 45 centímetros, lo que podría convertirlo en uno de los carriles bici más estrechos de toda Suecia.
La situación no pasa desapercibida para quienes viven en la zona y utilizan esta vía a diario. Åsa Schwieler, residente en Stora Essingen, describe con crudeza el riesgo que implica circular por ese tramo: ‘Imagínate una mañana de noviembre con viento fuerte justo cuando pasa el autobús. En ese momento, existe un riesgo real de que ocurra un accidente mortal’, advierte.
Las dimensiones documentadas generan una preocupación fundada entre ciclistas y vecinos, especialmente en condiciones meteorológicas adversas o cuando coinciden en el mismo espacio vehículos de gran tamaño y bicicletas. Un carril de menos de medio metro de anchura deja un margen de seguridad prácticamente inexistente, lo que pone en entredicho si esta infraestructura cumple con los estándares mínimos de seguridad vial.
El hallazgo reabre el debate sobre el estado de las infraestructuras ciclistas en la capital sueca y la necesidad de revisar aquellos puntos donde la seguridad de los usuarios más vulnerables queda comprometida.
Fuente original: SVT Nyheter