Mia Kumm lleva años estudiando cómo se desarrollan las operaciones de rescate dentro de túneles, y su conclusión es clara: se trata de intervenciones extraordinariamente complejas. El incidente del pasado sábado, cuando un tren del metro de Estocolmo quedó inmovilizado en plena vía, no fue una excepción.
Según Kumm, la situación se complicó notablemente por la celebración simultánea de una maratón en la ciudad. Este tipo de eventos masivos no solo saturan las calles, sino que también dificultan el acceso de los servicios de emergencia y condicionan la logística de cualquier operativo de evacuación.
Cuando un convoy queda paralizado en el interior de un túnel, los equipos de rescate se enfrentan a una serie de obstáculos que van mucho más allá de simplemente abrir las puertas y guiar a los pasajeros hacia el exterior. La falta de iluminación natural, los espacios estrechos, la ventilación limitada y la necesidad de coordinar a decenas o incluso cientos de personas en un entorno cerrado convierten cada evacuación en un escenario único y exigente.
La investigadora subraya que la planificación previa y los protocolos bien establecidos son fundamentales, pero que factores externos imprevistos —como la celebración de una carrera popular en la misma jornada— pueden alterar por completo el desarrollo de la respuesta de emergencia.
Fuente original: SVT Nyheter