Faltan apenas tres meses para las elecciones al Riksdag sueco, y la pregunta que muchos se hacen es inevitable: ¿qué pasaría si solo los habitantes de Estocolmo decidieran el resultado? Los datos más recientes apuntan a un panorama muy distinto al del resto del país, con una tendencia que destaca sobre todas las demás.
Lo que queda claro es que en la ciudad de Estocolmo se ha producido un notable auge del voto verde. Los partidos ecologistas han ganado terreno de forma significativa entre el electorado capitalino, marcando una diferencia considerable respecto a las medias nacionales.
Esta inclinación hacia las fuerzas políticas medioambientales refleja el perfil particular de una ciudad joven, urbana y con una ciudadanía cada vez más sensibilizada ante los desafíos climáticos. Estocolmo, como otras grandes capitales europeas, parece moverse al ritmo de sus propias prioridades, alejándose en ciertos aspectos del mapa político que predomina en el resto de Suecia.
Con la campaña electoral aún por desplegarse, habrá que ver si esta tendencia se consolida o si los próximos meses alteran el equilibrio de fuerzas en la capital escandinava.
Fuente original: SVT Nyheter