Los estocolmenses han hablado claro: ya se conoce el Edificio del Año de Estocolmo. Tras una votación abierta a la ciudadanía, en la que los participantes pudieron escoger entre diversas propuestas que incluían instalaciones acuáticas, torres de altura y proyectos residenciales, fue un clubhouse —o casa club— el que se alzó con el reconocimiento más esperado del año en materia de arquitectura local.
La elección refleja el gusto de los vecinos por espacios que fomentan la vida en comunidad y el encuentro social, por encima de grandes construcciones verticales o complejos deportivos de mayor envergadura. El resultado pone de manifiesto que, cuando los ciudadanos tienen voz, las prioridades arquitectónicas pueden diferir notablemente de las tendencias más comerciales o especulativas.
Este tipo de votaciones populares se han consolidado en Estocolmo como una forma de involucrar a la ciudadanía en el debate sobre el desarrollo urbano y el patrimonio arquitectónico de la ciudad.
Fuente original: SVT Nyheter