Nacka ocupa un lugar singular en el panorama bibliotecario sueco: es el único municipio del país que ha cedido la gestión de todos sus bibliotecas públicas a operadores privados. Sin embargo, ese modelo pionero se enfrenta ahora a una amenaza real después de que una empresa municipal ganara el concurso público para hacerse cargo de las bibliotecas de Dieselverkstaden, Älta y Saltsjöbaden.
La situación ha desatado una fuerte reacción entre el personal. Los bibliotecas gestionados por sus propios trabajadores han decidido recurrir la decisión ante los tribunales, en una disputa legal que podría marcar un antes y un después en la forma en que Nacka organiza sus servicios culturales. En juego están los puestos de trabajo de alrededor de 30 personas que actualmente trabajan en estos centros.
La pugna refleja un debate más amplio sobre qué modelo de gestión sirve mejor a los ciudadanos: el privado, que en Nacka ha coexistido durante años con estándares de servicio reconocidos, o el público tradicional. Los defensores del modelo actual argumentan que la gestión participativa y comprometida del personal ha sido precisamente la clave del éxito de estos espacios culturales.
Mientras el caso avanza por la vía judicial, el futuro de estos tres bibliotecas —y el del propio modelo nackaense— permanece en el aire, pendiente de una resolución que podría redefinir el mapa de la cultura pública en uno de los municipios más poblados del área metropolitana de Estocolmo.
Fuente original: SVT Nyheter