Todo comenzó como una ocurrencia sin mayor pretensión. Sin embargo, lo que para Erik Fellman fue inicialmente una broma se ha transformado en una rutina semanal que no conoce estaciones: agua fría, un pato de goma como mascota inseparable y la cámara siempre lista para capturar el momento. Sus vídeos en TikTok han acumulado millones de visualizaciones y varios de ellos se han vuelto virales, convirtiendo a este sueco en todo un fenómeno de las redes sociales dentro del mundo del baño en aguas gélidas.
Pero Erik no se conforma con la fama digital. Su próximo objetivo es competitivo y exigente: conseguir una medalla en el Campeonato del Mundo de natación invernal, una disciplina que se practica en temperaturas extremadamente bajas y que requiere una preparación física y mental muy específica.
—Voy a entrenar todos los estilos de natación y acostumbrarme a competir en temperaturas muy bajas, explica Fellman con determinación.
El certamen tendrá lugar en Argentina, un destino poco habitual para este tipo de competiciones, lo que añade un componente de aventura extra a su desafío. Erik ya está ajustando su rutina de entrenamiento para afrontar las distintas modalidades que exige la competición oficial, algo muy diferente a los chapuzones espontáneos que le dieron fama en internet.
Su historia es un ejemplo de cómo una afición extravagante puede convertirse en una vocación deportiva seria, y demuestra que las redes sociales pueden ser el punto de partida para recorridos vitales completamente inesperados.
Fuente original: SVT Nyheter